Basílica de San Pablo de Extramuros: Qué ver, Cómo llegar, Historia

⛪ La necrópolis de San Pablo que se convirtió en el segundo templo más grande de Roma

La Basílica de San Pablo de Extramuros es una de las iglesias más maravillosas que se encuentran en Roma. Construida en honor a San Pablo, su ubicación se encuentra en el extrarradio de la ciudad debido a que fue el lugar en el que fue enterrado el apóstol en el 67 d. C.

Se trata de la segunda basílica más grande de Roma tras la de San Pedro en Ciudad del Vaticano, siendo además una de las cinco más antiguas que se localizan en la región de la Lacio.

Esta necrópolis comenzó a construirse en el siglo I d. C., pero fue constantemente reformada hasta bien pasado el siglo III d. C. Lo más llamativo es su interior, de dimensiones enormes y sostenido por enormes columnas de alabastro.

En 1823 sufrió un incendio que la dañó considerablemente, pero tuvo la suerte de encontrar el apoyo de inversores y restauradores para recuperar su majestuoso aspecto. Esto permitió que en 1990 la basílica fuese declarada Patrimonio de la Humanidad en Europa por la UNESCO.

Así pues, ¿te vas a perder este increíble lugar que ver en Roma?

Historia de la Basílica de San Pablo Extramuros

Construcción de la Basílica

Cuando San Pablo murió en el siglo I d. C. sus seguidores construyeron un santuario en su honor, concretamente una capilla (cella memoriae) junto a tres fuentes, que es donde martirizaron al apóstol hasta morir. Dicha capilla se convertiría en un lugar de peregrinación y de devoción para los seguidores del cristianismo.

Aunque no queda claro del todo, también se cree que fue en esta necrópolis situada a dos kilómetros de las murallas de Roma donde se enterró al apóstol.

Pablo de Tarso murió por orden del emperador Nerón, pero cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial del Estado, comenzaron a construirse edificaciones religiosas por toda la ciudad. El emperador Constantino, que fue el gran impulsador de este nuevo dogma, mandó levantar una basílica sobre el sepulcro de San Pablo, siendo conocida como Basílica de San Pablo Extramuros.

Era el año 324 y cada día miles de feligreses iban a rezar a su mártir. Sin embargo, en los años venideros, la basílica fue destruida y vuelta a construir debido a que los emperadores la consideraban poco imponente para la importancia del Santo. Así hasta el 395, cuando adquirió definitivamente la arquitectura actual.

El Claustro y el incendio

No fue hasta 1220 que se volvió a modificar la Basílica. Aquel año se iniciaron las obras para la construcción de un espectacular claustro que todavía se conserva. La obra duró hasta 1241 y destaca por su maravilloso jardín y sus columnas.

Curiosamente, el claustro de la abadía fue de las pocas partes del edificio que se salvaron en el gran incendio de 1823. Un desastre que dejó muy mermada a la Basílica y que, por suerte, contó con el apoyo de todo el mundo para su restauración. Por ejemplo, desde Egipto se donaron pilares de alabastro y el Emperador de Rusia envió malaquita y lapislázuli para reconstruir el maravilloso templo.

La Basílica como Monumento Nacional

Desde que restauraron la Iglesia, pasó a ser Monumento Nacional y también pasó a ser Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1990.

Actualmente, la Basílica de San Pablo Extramuros corresponde con una de las 4 más grandes de Roma junto a la Basílica de San Pedro, la de San Juan de Letrán y la de Santa María la Mayor. Tienen en común que odas cuentan con una gran puerta y un altar papal.

Además, San Pablo Extramuros es también una de las 7 iglesias de Roma que forman parte del camino de peregrinaje.

Qué ver en San Pablo Extramuros

La Nueva Basílica de San Pablo Extramuros

La entrada de la Nueva Basílica es obra del maestro Calderini con un diseño neoclásico y en el jardín hay una escultura que representa el martirio y la escritura sagrada de San Pablo que fue realizada por Obici.

La fachada, el campanario y el pórtico pertenecen a las creaciones Poletti. La fachada fue decorada con mosaicos de la época del XIX y el pórtico está compuesto por las columnas de la iglesia inicial que quedó incendiada.

La Puerta Bizantina es una de las puertas más importantes que se enlaza con el atrio, fue obra de Teodoro de Constantinopla y antes de que se produjese el fuego, era la puerta de entrada a la Basílica. En la actualidad se le reconoce como Puerta Santa.

El Interior de la Basílica

El interior de la Basílica es súper extenso, tiene columnas preciosas y muchos mosaicos dignos de admirar. A pesar que muchos de ellos se perdieron tras el incendio, a día de hoy puedes contemplar los que se salvaron, como los mosaicos del XIII, el candelabro del XII y el baldaquino de San Pablo de finales del siglo III.

Cuando entras a la Basílica podrás comprobar que está dividida en 5 áreas separadas por unas 80 columnas de mármol que marcan la elegancia del lugar, al igual que el suelo que fue remodelado con el mármol de las lápidas de la iglesia anterior.

En su interior vas a poder disfrutar de innumerables mosaicos de diferentes papas, están colocados por orden de sucesión, siendo el más antiguo la de San Pedro y los rescatados de la época de León Magno, se encuentran en el Museo de la Basílica. Al principio, se trataron de retratos y frescos y fue Pío IX quien los restauró en mosaicos, a mediados del XIX.

En el inicio también había una vidriera en tonos rojizos, pero ésta se reventó tras la explosión de Portuense a finales del XIX. En su lugar, colocaron láminas que fueron donación del rey Fuad I de Egipto.

La parte que más hay que destacar es sin duda el enorme atrio desde donde se ve toda la parte externa de la iglesia reflejada por el Sol. Tienes que salir al jardín que hay en el patio interior para ver la escultura de San Pablo.

Baldaquino y Tumba de San Pablo

La Basílica cuenta con el Baldaquino donde está el altar papal, originario de Arnolfo di Cambio y pertenece a finales del siglo XIII.

Compuesto por 4 columnas donde se representa a Adán y Eva, la ofrenda de Caín y Abel y al Abad Bartolomé con una ofrenda para San Pablo. En las esquinas, están las esculturas de Pedro, Pablo, Timoteo y San Benito.

Lo que más hay que destacar de la Basílica es su ábside, que es donde residen los restos del apóstol San Pablo.

Bajando las escalerillas se llega a donde está el confesionario, aquí es donde se haya la tumba San Pablo y donde se guarda la cadena con la que lo aprisionaron para martirizarle, así como los huesos del discípulo Timoteo. Sin duda, se corresponde con el lugar más importante de la Basílica.

Cómo llegar a la Basílica de San Pablo

Precio de Entrada a la Basílica San Pablo

La entrada a la Basílica es totalmente gratuita. Eso sí, si quieres ir a ver el Museo o te interesa conocer la historia de la Iglesia en su totalidad, hay muchos tours y visitas guiadas que incluyen el acceso junto con el Museo y son muy completas en cuanto a la información. Hay de diferentes tipos de grupos, algunos reducidos.

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